¡ATRÉVETE A CRUZAR LA FRONTERA!


Viernes 14 de Noviembre de 2.003, salgo por la noche con mi amigo fiel, nos dirigimos a la

Sala Beach Club de Lloret de Mar, por el camino hecho un vistazo al cielo, está estrellado

pero hemos venido a ver otra clase de estrellas.


Son las 12 y todo está tranquilo en la Sala, perfecto para tomar un JB e ir precalentando el

cuerpo para lo que se avecina. Con una mirada puedo observar que somos unos pocos

calaveras dispuestos a coger el tren de medianoche para cruzar La Frontera y disfrutar

de una noche de auténtico rocanrol.
 

Es la una cuando se abre la puerta y empiezan a aparecer Javier, Toni, Daniel, Nico, Oscar y Suso.
Todavía unos tragos más hasta que por fin toman el escenario los protagonistas de este singular duelo.

 

Suena la batería y… ¡Comienza el concierto!
 

El Expreso arranca con fuerza bajo el cielo del sur y esa dulce tentación que me vuelve loco.

Otros 40 grados resbalan por detrás de la corbata, estoy a gusto entre el límite del bien y del mal  recordando aquellos tiempos ahora perdidos por las calles de esta ciudad, las piernas bailan solas y en breve les seguirá el resto del cuerpo.
El tren ha cogido una buena velocidad, Javier hace sonar su armónica a ritmo desenfrenado,

el mismo ritmo con el que hace sonar su guitarra y el inconfundible banjo, Nico y Óscar

tocan sus guitarras de forma peligrosa, Toni Marmota muestra su destreza con el bajo acompañado de su inseparable sombrero, Suso nos deleita con el violín más fiero que se haya visto, Daniel convierte su batería en una potente locomotora que nos llevará a la tierra de Juan Antonio Cortés.

El concierto va a más, la gente ha despertado, se ha dado cuenta de que esto es música, es pasión, ¡esto es Rocanrol!
La vida es como un tren buscando una estación y nuestro convoy particular hace una parada técnica en Las Vegas, allí siempre hay algo que celebrar y no hay excusa para abandonar la causa.

Tras 10 minutos de pasión en los cuales saciamos de nuevo la sed continuamos el viaje por el territorio del rocanrol, donde las noches son noches y los días sin sol.
¡Ésta es una revolución particular para un bala perdida como yo!, y ni el más carnicero chacal la podrá parar.
La locomotora avanza a un ritmo brutal, esto no hay quién lo pare, plumas y alquitrán para

el tahúr. ¡No puede ser!, ¿quién está ahí? Creo que es él… ¡Es Judas el Miserable!, nubes de tormenta giran alrededor.

Ahora ya estamos todos y el ambiente toma un cierto aire de complicidad, lo estamos pasando

bien, muy bien.
Sigo persiguiendo el polvo del camino cual audaz cazador pero una noche más perdí el alma en un

bar, estoy herido por el Rocanrol, y para calmar este "dolor" nada mejor que un buen trago, no sé

cuantos van ya, pero no cometeré la traición de no pedir uno más, total…
¡Si el whisky no me arruina las mujeres lo harán!

 

Si alguien pregunta por mí decirle que me encontrará al otro lado de LA FRONTERA.

 

¡JJJJJIIIIIIIAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH!
 

 

Noviembre-2003

 

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