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Sistemas de Tracción

         

 

Saber si un coche es de tracción delantera, trasera o total no es imprescindible para conducirlo habitualmente. De hecho la mayoría de los usuarios desconocen este aspecto, incluso de sus propios automóviles. Lo que es todavía menos frecuente es conocer las consecuencias que traen consigo cada una de las configuraciones mecánicas, estando las opiniones de los conductores, la  mayoría de las veces, más condicionadas por los argumentos comerciales de los fabricantes de coches ( interesados por supuesto ) que por razones objetivas y puramente informativas. Son estas razones las que motivan el presente artículo. 

En un principio los coches eran tracción trasera (en adelante propulsión). Los motivos eran puramente técnicos. Hacer coincidir tracción y dirección en las ruedas delanteras comportaba unas complicaciones añadidas. Fue al cabo de unas pocas décadas cuando se empezó a emplear la tracción delantera en automóviles de la mano de marcas como Citroën. No fue hasta la II Guerra Mundial cuando el Jeep Willis incorporó la tracción total a un automóvil. De todos modos es justo reconocer que fue Audi la que, ya en la década de los 80, empleó la técnica de la tracción a las cuatro ruedas a un turismo (comercialmente QUATTRO para esta firma). Y es esta marca precisamente la que más hincapié ha hecho en las últimas décadas en las ventajas de unos sistemas de tracción y las desventajas de otros. 

Vamos a resumir las características:

Tracción delantera:

- Economía de fabricación: menos elementos mecánicos y más integrados. La sencillez mecánica: el conjunto: motor / embrague / cambio / diferencial / palieres / dirección. puede llegar incluso a montarse fuera del coche antes de introducirlo bajo el capó.

 

- Peso y tamaño reducidos: el menor espacio dedicado a la mecánica mejora la habitabilidad. Así: un coche de igual tamaño exterior tendrá unas plazas delanteras y traseras más amplias. Así como mayor maletero. También el menor peso del conjunto redunda en un menor consumo y mejores prestaciones. El punto negativo es la limitación a motores de menor tamaño, 4 y 5 cilindros o 6 en V como máximo.

 

- Facilidad de conducción: Las reacciones al volante son previsibles y sencillas de corregir incluso en condiciones de adherencia limitadas, bajo lluvia por ejemplo. En contra la conducción se vuelve más aburrida y muy similar entre coches incluso de diferentes marcas y tamaños.

 Propulsión trasera:

-          Posibilidad de utilizar motores de gran cilindrada y tamaño: No hay limitaciones de espacio en el capó, tampoco está tan condicionada la forma y posición del motor. Así los tenemos con motor longitudinal de 4, 5, 6, V6, V8, V10 y V12. Pueden ser con motor delantero (normalmente es así) , delantero central (BMW), trasero central (FERRARI F355) y trasero (PORSCHE 911). 

-         Reparto de pesos más equilibrado: La posibilidad de montar la mecánica en la posición más idónea y con mayor libertad así como la mayor dispersión de los órganos mecánicos permite distribuir el peso más uniformemente. Es habitual un reparto de pesos de en torno al 50% en cada eje. En contra del habitual 60/40 e incluso 65/35 de los tracción delantera. Tenemos que tener en cuenta que en curva este factor tiene su importancia. En contra la habitabilidad se ve claramente perjudicada. 

-        Comportamiento más deportivo y por lo tanto menos “burgués” y “facilón”. Un buen conductor sabrá apreciar las ventajas en comportamiento, estabilidad en frenada, velocidad de paso por curva y capacidad de tracción. En cambio el conductor medio verá en esta deportividad un comportamiento más selectivo y exigente y por lo tanto menos seguro. 

Con este panorama de rivalidad técnica entre tracción delantera y propulsión trasera aparece la alternativa de la tracción a las cuatro ruedas. Brillantemente, el Audi Quattro gana en diversas ocasiones el campeonato del mundo de rallyes a principios de los ’80. Es el momento del lanzamiento al mercado de esta innovación técnica. El argumento principal es el de aunar las ventajas de uno y otro sistema de tracción. Directivos de Audi llegan a pronosticar que en el año 2000 el 40% de los turismos sería tracción total.

Porqué esto no llegó a ser así. Porqué solo un 2% de los turismos lo son hoy día. Conozcamos los pros y contras.

Tracción a las cuatro ruedas:

-         La tracción a las cuatro ruedas es la que más elementos mecánicos requiere: 3 diferenciales, 4 palieres y un eje de transmisión extra para llevar la tracción de un eje a otro.  El resultado es un mayor peso y mayores rozamientos internos. Con la consiguiente merma en prestaciones y claro aumento del consumo.  

-         La proliferación de sencillos sistemas de tracción total ha desvirtuado la aureola de deportividad que le rodeaba. Basados en el comportamiento de un tracción delantera, estos sistemas añaden un embrague electrónico para llevar la tracción al eje trasero. Este embrague solo actúa si hay claras pérdidas de motricidad o en condiciones extremas. Este sistema es el empleado por el grupo VW (4motion),  Volvo, Opel, etc. Está basado en el diferencial Haldex, que se empleó por primera vez en el VW Golf serie II Synchro de 1983. Su comportamiento poco tiene que ver con los "auténticos" sistemas de tracción total de los Audi Quattro, BMW 330ix o Mercedes 4matic. Por no hablar de los Mitsubishi EVO y Subaru 4WD. 

-         La electrónica y la informática han llegado al automóvil moderno. Los automóviles con propulsión trasera no son una excepción. Los sistemas ESP (Programa Electrónico de Estabilidad) así como los controles de tracción y retención son omnipresentes. El resultado es que se puede disfrutar de las ventajas de la propulsión trasera con una seguridad de primera línea incluso sobre superficies deslizantes.

Observación: Craso error de Audi el de emplear la denominación Quattro para los Audi A3 y TT. Estos vehículos no llevan este sistema. Incorporan el sistema Haldex del VW GOLF en lugar del Quattro de los Audi “de verdad” (A4, A6 y A8). 

Una vez dicho esto. Hay que decir que la elección de un sistema u otro está fuertemente condicionado por la parte económica. Como se puede ver en el anexo “que tracción tiene mi coche” la gran mayoría de los modelos son tracción delantera, además son los más vendidos. El resultado es que más del 80% de los vehículos que circulan por nuestras carreteras lo son. El resto son vehículos de lujo o muy deportivos que representan un porcentaje muy inferior en ventas. El motivo de esta diferencia en el ranking de ventas es puramente el económico. O usted no se compraría un BMW M3, un PORSCHE 911 o un MERCEDES clase S si tuvieran un precio de unos 10.000 € (plan prever incluido).

Manel Díez

manel@xubidu.com

 

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