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GIRONA - GERONA - GERUNDA

 
   

(LEYENDAS, MISTERIOS Y OTRAS CURIOSIDADES)

   

LA COCOLLONA


 

Esta leyenda se sitúa en la orilla izquierda del río Onyar, uno de los 4 ríos que atraviesan la ciudad de Girona, junto con el Guell, el Galligants y el conocido Ter.

Dicho río divide a la ciudad monumental de la moderna, a un lado tenemos el barrio judío (Call), la Rambla, la Catedral con la nave gótica más ancha del mundo y las murallas construídas por los romanos en el siglo I a.C., al otro lado los cines, los barrios residenciales, la estación de trenes y los grandes centros comerciales.

 

 

Érase una vez en el barrio del Mercadal, en la actual calle de Sta.Clara, un convento que habitaban unas monjas no acostumbradas a practicar las devociones y penitencias que les correspondían, antes bien  dispuestas a dedicar su vida a saborear los placeres de una vida lujuriosa y repleta de vicios. Pero compartía muros con ellas una novicia, joven y colmada de ilusiones respecto a las buenas creencias, consagrada a la verdadera vocación religiosa, que era remisa a seguir el erróneo camino de la perdición que llevaban las demás hermanas y les recriminaba a menudo la pecaminosa situación en que voluntariamente incurrían una y otra vez.

Entonces las hermanas, molestas de tener que soportar las reprensiones constantes de la joven novicia la encerraron a cal y canto en una celda subterránea, muy cerca de donde hoy en día tiene su evacuación al río la actual acequia Monar, donde la oscuridad y la humedad reinaban a su antojo.

 

Durante numerosos años la infortunada novicia estuvo encarcelada en el tétrico calabozo hasta que  la persistente humedad, la carencia de luz, y la escasa y mala alimentación hicieron que le surgieran escamas por todo el cuerpo hasta que poco a poco padeció una metamorfosis total y quedó convertida en una especie de cocodrilo. Pero aunque tuviera un aspecto repulsivo, su virtud y la integridad de su alma contribuyeron a la transformación de su cuerpo, le salieron en su dorso reptil unas fascinantes alas de mariposa (papallona en catalán) de resplandecientes colores.

 

Y así la novicia se transformó en la Cocollona, cuerpo de COCOdrilo y alas de "papaLLONA" (mariposa).

 

L'ONYAR

 
 

Cuando falleció, sola y desamparada, su espectro empezó a ser visto nadando por las aguas del río Onyar, junto a donde había estado inmerecidamente enclaustrada, más o menos entre los actuales puentes de las "Peixeteries Velles" (Pescaderías viejas), construido por Eiffel y "Pont de Pedra" (Puente de Piedra).

Y dicen que únicamente las noches de Luna Llena, hacia el alba, en aquellas horas en que la neblina hace aparecer los fantasmas, las personas que son verdaderamente sensibles pueden ver el espectro medio transparente y borroso de un cocodrilo con alas de mariposa que va nadando arriba y abajo hasta que el primer rayo de sol le hace desaparecer.

 

Con motivo de una representación de marionetas se escribió la bonita

 

   CANCIÓN DE LA COCOLLONA

 
 

Jo sóc la Cocollona,
el monstre de Girona,
les nits de lluna plena,
amb pluja o amb serena,
passejo per l'Onyar.
Vivia en un convent
tot ple de mala gent.
Estava situat
en lloc privilegiat
a prop del riu Onyar.
Jo era pura i bleda
m'agradava la seda,
jo no feia mai bromes
ni anava al llit amb homes,
ni nedava a l'Onyar.
Però les altres monges
anaven amb canonges
i jo, escandalitzada,
volia estar allunyada,
molt lluny del riu Onyar.
La Mare superiora
no em deixà sortir a fora
i em tancà sota terra
en el costat esquerre
del nostre riu Onyar.
Com que era un lloc humit
i pudia a florit
i estava ple de rates,
em varen sortir escates
com carpa de l'Onyar.
Em vaig tornar rèptil
com si fos cocodril.
Del cos monstre semblava,
però l'ànima volava,
gavina de l'Onyar.
Per ser tan bona dona,
ales de papallona
a l'esquena em van créixer,
i així fou com va néixer
el monstre de l'Onyar.
Amb el cos de cocodril,
i ales de colors mil,
com de les papallona,
jo sóc la Cocollona,
i nedo per l'Onyar.
 

 

Yo soy la Cocollona,

el monstruo de Girona,

las noches de luna llena,

con lluvia o noche serena,

paseo por el Onyar.

Vivía en un convento

lleno de mala gente.

Estaba situado

en lugar privilegiado

cerca del río Onyar.

Yo era pura y casta

me gustaba la seda,

yo no hacía nunca bromas

ni me íba a la cama con hombres,

ni nadaba por el Onyar.

Pero las otras monjas

íban con canónigos

y yo, escandalizada,

quería estar alejada,

muy lejos del río Onyar.

La Madre superiora

no me deja salir afuera

y me encierra bajo tierra

en la orilla izquierda

de nuestro río Onyar.

Como era un lugar húmedo

y olía a podrido

y estaba lleno de ratas,

me salieron escamas

como una carpa del Onyar.

Me convertí en reptil

como si fuera un cocodrilo.

Del cuerpo un monstruo parecía

pero el alma volaba,

gaviota del Onyar.

Por ser tan buena mujer

alas de mariposa

en la espalda me crecieron,

y así fue como nació

el monstruo del Onyar.

Con el cuerpo de cocodrilo,

y las alas de gran colorido,

como las de la mariposa,

yo soy la Cocollona,

y nado en el Onyar.

 

 
   
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